Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, ya tiene lo que quería, seis meses de manga ancha para no tener que estar pidiendo el respaldo del Congreso de los Diputados cada 15 días para la aprobación de una nueva prórroga del estado de alarma.
El dirigente socialista, en el debate más relevante de los que pueden celebrarse en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, optó por huir como un conejo cuando iba a subir al estrado Pablo Casado, el líder del Partido Popular y principal partido de la oposición.
De hecho, fue tal el esperpento perpetrado por Sánchez que ni siquiera fue él quien defendió ese semestre íntegro del estado de alarma hasta el 9 de mayo de 2021.
Fuente Periodista digital